Comenzamos el Jubileo 2025 llamados a ser peregrinos de esperanza
Jubileo 2025. El Jubileo 2025 se abrirá, oficialmente, esta tarde a las 19 horas. Y lo hará con el rito de Apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro de El Vaticano por el papa Francisco. A continuación, el pontífice presidirá la Santa Misa en la noche de la Natividad del Señor, celebración que únicamente se podrá seguir a través de las pantallas gigantes instaladas en la Plaza de San Pedro.
Cinco días después, el próximo domingo 29 de diciembre —festividad de la Sagrada Familia de Nazaret—, las diócesis de todo el mundo abrirán el jubileo en sus sedes locales. Así también se hará en nuestra Diócesis de Segovia.
A las cinco de la tarde comenzarán los ritos iniciales en la Real Iglesia de San Miguel. Tras la procesión hasta la S.I. Catedral, el Altar Mayor acogerá la celebración de la Santa Misa, presidida por el obispo Administrado Apostólico de la Diócesis, Mons. César Franco, y concelebrada por el presbiterio diocesano.
Tras la Eucaristía, quedará inaugurado el Jubileo 2025 que celebraremos bajo el lema «Peregrinos de Esperanza». Desde entonces, ser irán sucediendo los acontecimientos y celebraciones tanto a nivel parroquial como diocesano. Por el momento, los jóvenes de la Diócesis ya están en marcha y han comenzado a dar los primeros pasos para peregrinar a Roma el próximo verano.
¿Qué es el Jubileo?
‘Jubileo’ es el nombre de un año particular: parece que deriva del instrumento utilizado para indicar su comienzo; se trata del yobel, el cuerno de carnero, cuyo sonido anuncia el Día de la Expiación (Yom Kippur). Esta fiesta se celebra cada año, pero adquiere un significado particular cuando coincide con el inicio del año jubilar. A este respecto, encontramos una primera idea en la Biblia: debía ser convocado cada 50 años, porque era el año ‘extra’, debía vivirse cada siete semanas de años (cfr. Lv 25,8‑13). Aunque era difícil de realizar, se proponía como la ocasión para restablecer la correcta relación con Dios, con las personas y con la creación, y conllevaba el perdón de las deudas, la restitución de terrenos enajenados y el descanso de la tierra.
Citando al profeta Isaías, el evangelio según san Lucas describe de este mismo modo la misión de Jesús: «El Espíritu del Señor está sobre mí; porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos, a proclamar el año de gracia del Señor» (Lc 4,18‑19; cfr. Is 61,1‑2). Estas palabras de Jesús se convirtieron también en acciones de liberación y de conversión en sus encuentros y relaciones cotidianos.
Bonifacio VIII, en 1300, convocó el primer Jubileo, llamado también “Año Santo”, porque es un tiempo en el que se experimenta que la santidad de Dios nos transforma. Con el tiempo, la frecuencia ha ido cambiando: al principio era cada 100 años; en 1343 se redujo a 50 años por Clemente VI y en 1470 a 25 años por Pablo II. También hay momentos ‘extraordinarios’: por ejemplo, en 1933, Pío XI quiso conmemorar el aniversario de la Redención y en 2015 el Papa Francisco convocó el año de la Misericordia. También ha sido diferente el modo de celebrar este año: en el origen coincidía con la visita a las Basílicas romanas de san Pedro y san Pablo, por tanto, con la peregrinación, posteriormente se añadieron otros signos, como el de la Puerta Santa. Al participar del Año Santo se obtiene la indulgencia plenaria.
