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Mons. Jesús Vidal: «Caminemos juntos y en esperanza en la Cuaresma»

Cuaresma. Con el Miércoles de Ceniza se inicia uno de los tiempos importantes del año litúrgico, la Cuaresma, que nos invita a recorrer un camino de reflexión, conversión y preparación. Un tiempo para ponernos en sintonía con lo más profundo de nuestro ser y de nuestra fe. Como en tantas parroquias de nuestra Diócesis, esta mañana ha tenido lugar la Santa Misa con imposición de la ceniza en la capilla del Santísimo de la Catedral, presidida por nuestro obispo, Mons. Jesús Vidal. 

 

         «¡Ahora, convertíos a mí de todo corazón!», con estas palabras del profeta Joel comenzaba don Jesús su homilía, recordándonos que la llamada a la conversión con la que se inicia la Cuaresma, es una llamada a convertirnos de todo corazón. Lo que significa que debemos «abrir nuestro núcleo más personal a Dios para que Él transforme nuestra forma de pensar y de hablar, nuestra manera de querer, nuestro modo de obrar, de tal forma que se manifieste que hemos nacido de nuevo», ha subrayado para agregar que iremos renovando la gracia del Bautismo participando de los gestos que se celebren estos días en nuestras parroquias y a través de los gestos personales y comunitarios de oración, ayuno y limosna.

 

Abrir nuestros ojos y oídos

              El Obispo de Segovia ha querido remarcar que hoy iniciamos el camino cuaresmal llamados a hacer «un camino juntos en la esperanza que no defrauda, como nos recuerda el papa Francisco en su mensaje para esta Cuaresma». Y, volviendo a llamada a la conversión con la que iniciamos este tiempo litúrgico, Mons. Vidal ha recordado que «la verdadera conversión es abrir nuestros ojos y nuestros oídos a los que tenemos al lado: ancianos, muchachos, niños, familias… Es caminar juntos con Jesús, dirigir nuestra mirada al Padre y abrirle nuestras vidas».

 

                «La Cuaresma es un tiempo propicio para la reconciliación, para perdonar y ser perdonados, para poner en el Señor las heridas que nuestros enfrentamientos o confrontaciones hayan provocado», ha destacado don Jesús para culminar asegurando que el signo de la ceniza, gesto penitencial, «significa la humildad por la que reconocemos que venimos del polvo de la tierra y que nuestra vida viene de Dios».