El Monasterio de El Parral celebra el centenario de la restauración de la Orden de los Jerónimos
20250929 Orden de los Jerónimos. Mañana, 30 de septiembre, festividad de san Jerónimo, el Monasterio de Santa María del Parral acogerá una Eucaristía con motivo del centenario de la restauración de la Orden de San Jerónimo (OSH). La celebración tendrá lugar a las 11 horas, y estará presidida por el obispo de Segovia, Mons. Jesús Vidal, una Eucaristía que será retransmitida en directo a través de TRECE para que puedan seguirla todos aquellos que tengan dificultad para trasladarse al Parral.
El monasterio segoviano, último faro de la comunidad jerónima en el mundo, será escenario de esta conmemoración que recuerda una historia marcada por la fidelidad, la austeridad y la perseverancia.
Una Orden con raíces medievales
La Orden de San Jerónimo nació en el siglo XIV, cuando diversos grupos de ermitaños inspirados por la figura de san Jerónimo buscaron una regla que asegurase su vida de oración y penitencia. El 15 de octubre de 1373, en Aviñón, el papa les concedió una bula fundacional que permitió levantar los primeros monasterios.
El primero de ellos se erigió en Lupiana (Guadalajara). En pocas décadas, la comunidad creció con rapidez hasta alcanzar en 1415 veinticinco monasterios. Entre ellos se encontraba El Parral, fundado por Enrique IV, y más tarde, la gran obra de El Escorial, que marcó la época de mayor esplendor de la Orden.
La rama femenina también se extendió con monasterios como el de San Pablo, en Toledo, que sigue activo hoy.
Exclaustración y desaparición
A partir del siglo XVIII, el clima ilustrado y las políticas anticlericales pusieron en jaque a la Orden, hasta que los decretos de exclaustración de 1835 obligaron a los monjes a abandonar sus conventos. Con ello, se truncó una historia de siglos de oración, de estudio de las Escrituras y de honda hospitalidad. Aunque hubo intentos de restauración en 1854 (El Escorial), 1884 y 1921 (Guadalupe), ninguno de ellos prosperó.
La restauración de 1925
La continuidad llegó finalmente gracias al impulso de un seglar, Manuel Sanz Domínguez, hombre de profunda fe que, tras entrevistarse en Roma con el papa Pío XI, obtuvo el respaldo necesario para reimplantar la vida jerónima. Escogió El Parral como sede, y el 11 de agosto de 1925 un grupo de jóvenes inició la restauración de la Orden.
Ya como fray Manuel de la Sagrada Familia, vio cumplido su sueño, aunque su vida se truncó en 1936, cuando fue fusilado en Paracuellos durante la persecución religiosa. Sin embargo, su legado ha perdurado.
Un centenario de esperanza
Hoy, un siglo después, la comunidad jerónima sigue manteniendo viva su misión en el Monasterio de El Parral, único reducto de la Orden en el mundo. La celebración de mañana quiere ser memoria agradecida de una historia de fidelidad al Evangelio y signo de esperanza para el futuro.