Mons. Jesús Vidal anima a ser «siervos buenos y fieles» como san Frutos
20251025 San Frutos. La Catedral de Segovia ha acogido esta mañana la celebración de San Frutos en la capital, patrón de la Diócesis, de la ciudad, del Seminario y titular de la propia Catedral. Poco después de las doce del mediodía daba comienzo, en el trascoro, el tradicional Villancico de San Frutos, al que han acudido numerosos segovianos para honrar al santo eremita.
Las reliquias del patrón llegaban hasta el trascoro en manos del Obispo de Segovia, Mons. Jesús Vidal, acompañado por miembros de los cabildos de Segovia y Ávila, así como por varios sacerdotes diocesanos. Tras ellos, el alcalde de Segovia, José Mazarías, y miembros de la corporación municipal, que han querido participar en esta cita tan significativa para la ciudad.
El villancico, composición de Antonio Hidalgo, ha sido dirigido por Francisco Cabanillas y ha contado con las voces solistas de los niños Marco Rubio y Laura Sanz, que han emocionado al público congregado en torno al santo patrón.
A continuación, ha tenido lugar la Misa solemne presidida por Mons. Jesús Vidal, quien en su homilía ha reflexionado sobre el sentido cristiano del servicio y la verdadera libertad, tomando como punto de partida el propio villancico:
“Al siervo bueno y fiel, así comienza el precioso villancico que acabamos de escuchar y que identifica a San Frutos con las palabras que Jesús dice a aquellos que han puesto en juego sus talentos, es decir, que han dejado que Cristo grabe en ellos su imagen. Hoy en día, sin embargo, esta expresión puede causar extrañeza a algunos y no causar deseo de imitación. Hoy muchos dirán: ‘bueno y fiel sí, pero siervo no’”.
Mons. Vidal explicó que la libertad, entendida como afirmación de uno mismo sin referencia a la verdad y al bien, conduce al egoísmo y al enfrentamiento, mientras que en Cristo se encuentra la auténtica libertad. “Si vivimos haciendo lo que nos da la gana —continuó— entonces somos esclavos de nuestro ego, de nuestras apetencias. En cambio, Cristo ha venido para liberarnos de la esclavitud del pecado, para darnos la libertad de los hijos de Dios. Esto es lo que vivió San Frutos, que siendo siervo de Cristo fue verdaderamente libre y se descubrió señor de sí mismo y de las cosas, para vivir haciendo el bien, socorriendo y consolando a aquellos que lo necesitaban”.
El obispo concluyó su homilía invitando a los fieles a imitar al patrón de Segovia:
“Que nosotros, con San Frutos, queramos ser a imagen de Cristo siervos buenos y fieles, para llevar a todos el consuelo de Dios”.
Finalmente, y debido a la lluvia, el acto de entrega de la distinción “Amigo de San Frutos” se ha trasladado al salón de plenos del Ayuntamiento. En esta edición, el reconocimiento ha sido concedido a la Catedral de Segovia, con motivo del quinto centenario del inicio de su construcción. El propio Mons. Vidal ha sido el encargado de recoger la distinción en nombre del Cabildo catedralicio, al que ha agradecido el cuidado de la Catedral, donde reposan los restos del santo y que es «hogar de todos los segovianos.»