Esperanza Gilarranz, «una huella de santidad cotidiana» galardonada con el Premio San Alfonso Rodríguez
20251028 Premio San Alfonso Rodríguez. La comunidad parroquial de Bernuy de Porreros vivió el pasado domingo una jornada de alegría y gratitud con la entrega del Premio San Alfonso Rodríguez a Esperanza Gilarranz Díaz, en reconocimiento a su dedicación, compromiso y testimonio cristiano al servicio de los demás.
El acto tuvo lugar en la iglesia de Santiago Apóstol, tras la Eucaristía presidida por Mons. Jesús Vidal, Obispo de Segovia. La celebración congregó a numerosos fieles, hasta el punto de que el templo se quedó pequeño para acoger a todos los que quisieron acompañar a Esperanza en este momento tan especial.
La galardonada estuvo arropada por su familia —su marido, hijos y nietos—, además de los párrocos Florentino y Edilberto, y el vicario parroquial Antoine, de Bernuy. En un ambiente de sencillez y cercanía, característico del estilo de San Alfonso Rodríguez, el obispo hizo entrega del distintivo del premio, conocido cariñosamente como el llamador.
Durante su intervención, Mons. Vidal destacó que en la Diócesis de Segovia «hay muchas huellas de santidad sencillas y cotidianas, personas sin altar que dejan que el Señor actúe en ellas». En este sentido, subrayó que el testimonio de Esperanza es una alegría para toda la diócesis, ejemplo de quien se deja moldear por Dios en el servicio diario.
Visiblemente emocionada, Esperanza Gilarranz expresó sentirse «abrumada, pero muy ilusionada», y aprovechó el momento para invitar a todos a implicarse en la tarea de acompañar y ayudar a los demás. En sus palabras, «en todo este tiempo he recibido más de lo que he dado: de los párrocos, de los niños de catequesis, de las familias necesitadas». Añadió que el reconocimiento «es para una persona, pero compartido con muchas otras», y concluyó con una sonrisa afirmando que seguirá «metiéndose en todos los fregaos», como es habitual en ella.
Un acto sencillo, pero profundamente emotivo, que reflejó la alegría del servicio y la fuerza de la fe vivida con humildad, rasgos que identifican tanto a san Alfonso Rodríguez como a la nueva premiada.