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«Que la Madre de todos viva en cada una de nuestras casas»: Segovia despide a la Virgen de La Fuencisla

Despedida La Fuencisla 2026

20260928 Despedida La Fuencisla. Segovia volvió a caminar este domingo detrás de su patrona. La Fiesta Principal de Nuestra Señora de la Fuencisla puso el punto final a nueve días de novena y celebraciones en la Catedral con una jornada marcada por la oración, la tradición y el acompañamiento de cientos de fieles en el regreso de la Virgen a su santuario.

 

La jornada comenzaba a las siete de la mañana con el Rosario de la Aurora. Desde los Jardinillos de San Roque, los fieles recorrían las calles hasta la Catedral, donde se celebraba la última novena de los jóvenes y presidida por el obispo de Segovia, Mons. Jesús Vidal.

 

A las once tenía lugar la Misa Solemne, también presidida por el obispo. En su homilía, Mons. Jesús Vidal retomaba uno de los signos más vinculados a la historia y a la devoción de la Fuencisla: el agua. Las lecturas de la celebración permitían al obispo establecer un paralelismo entre el agua que mana de la tierra y la gracia de Dios que María ofrece a sus hijos.

 

«Este es el verdadero agua que brota de los raudales de nuestra madre, como cantamos en el himno, el don gratuito de la justificación», señalaba.

 

El obispo invitaba a contemplar el agua como un don que el ser humano no puede producir a voluntad y recordaba cómo, a lo largo de la historia, los segovianos han acudido a la Virgen también en momentos de sequía. Pero la imagen del agua llevaba a Mons. Jesús Vidal hacia otro don: el amor de Dios que no depende de los méritos de cada persona.

 

«Es un gran regalo descubrir que de María recibimos a raudales, es decir, en abundancia, el don de la justificación», afirmaba.

 

Una justificación que, explicó, no nace del esfuerzo permanente por defender nuestras acciones, sino de sabernos amados por Dios. La homilía concluía con una petición para todos los segovianos:

«Este es el agua que brota del manantial de nuestra madre, la Virgen de la Fuencisla, y el agua que queremos que llegue a todos los segovianos».

 

La despedida desde el Azoguejo

Después de la Eucaristía, los bomberos trasladaban la imagen de la Virgen hasta la sacristía para prepararla para la procesión de la tarde. Allí comenzaba también el cambio de manto, para que la patrona luciera el de la Reina María Cristina durante su regreso al santuario.

 

A las cinco de la tarde, el Rosario volvía a reunir a los fieles en la Catedral. Después comenzaba el traslado de la imagen. La primera parte del recorrido llevaba a la Virgen desde el templo hasta el Azoguejo, escoltada por los alumnos de la Academia de Artillería y acompañada por centenares de segovianos.

 

En la plaza del Azoguejo tenía lugar uno de los momentos centrales de la despedida. El desfile de los alumnos de la Academia de Artillería daba paso a los bailes y la música del grupo de coros y danzas «Emperador Teodosio», antes de las palabras del obispo.

 

Mons. Jesús Vidal recordaba entonces que, nueve días antes, la ciudad había recibido a la Virgen en la Catedral.

 

«Después de estos nueve días, en los que muchos de vosotros habéis participado en la novena, podemos reconocer que ambas invitaciones se funden en una sola», afirmaba.

 

El obispo retomaba así las dos llamadas que había planteado al inicio de la novena: preguntarse quiénes somos para recibir a la Madre del Señor y dejarse atrapar por la mirada de María. Una mirada que, según explicó, permite descubrir que «somos sus hijos».

 

Frente a las miradas que reducen a cada persona a su edad, sus capacidades, sus virtudes, sus limitaciones o sus circunstancias, Mons. Jesús Vidal invitaba a descubrir la dignidad que María reconoce en cada uno. Y vinculaba esa mirada con una llamada concreta para la ciudad:

«La Virgen de la Fuencisla nos une como hermanos y nos llama a construir juntos una civilización del amor».

En su despedida, el obispo pidió a los segovianos que hicieran de la ciudad un lugar de encuentro y comunión, frente al odio y la división.

«Queridos segovianos: Os invito a que, juntos, hagamos de Segovia una ciudad de María, en la que la Madre de todos viva en cada una de nuestras casas y nos recuerde quienes somos».

Desde el Azoguejo, la imagen de Nuestra Señora de la Fuencisla continuaba su recorrido por las calles de la ciudad en una procesión popular que la llevaba de nuevo hasta su santuario. Allí, entre el acompañamiento de los fieles, la patrona regresaba a su casa después de nueve días en el corazón de Segovia.

 

Un año más, la ciudad despedía a su patrona con la mirada puesta ya en el próximo septiembre, cuando volverá a salir de su santuario para encontrarse de nuevo con los segovianos.