Esperanza compartida en Roma para ganar el Jubileo vocacional
20250627 Jubileo vocacional. El Obispo de la Diócesis de Segovia, Mons. Jesús Vidal, acompañado de los tres seminaristas, Víctor, Antonio y David, y el rector del Seminario, Juan Cruz Arnanz, ha participado esta semana en Roma en el Jubileo de la Esperanza, uniéndose a los encuentros jubilares de seminaristas, sacerdotes y obispos convocados con motivo del Año Santo 2025.
Desde el pasado 21 de junio, hasta hoy, la delegación segoviana ha vivido una intensa peregrinación que les ha llevado a cruzar la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, a compartir momentos de oración, catequesis, liturgia y comunión con miles de jóvenes y ministros de todo el mundo. Así, han participado activamente en los tres jubileos específicos: el de los seminaristas (23-24 junio), el de los obispos (25 junio), y el de los sacerdotes (25-27 junio), experimentando la riqueza de la vocación compartida y el llamado a ser testigos de esperanza en la Iglesia.
Uno de los momentos más emotivos fue la peregrinación a la Puerta Santa el martes 24, en la que el papa León XIV dirigió a los seminaristas unas palabras llenas de aliento, pronunciadas en español:
Gracias por haber aceptado con valentía la invitación del Señor a seguir, a ser discípulo, a entrar en el seminario. Hay que ser valientes y ¡no tengan miedo!
El Santo Padre les alertó también de la superficialidad y la hipocresía, tan presente hoy en nuestras relaciones sociales, resaltando la importancia del discernimiento —siguiendo el modelo de María—, tomando las crisis en el camino como oportunidades de gracia:
Manteniendo la mirada en Jesús, hay que aprender a dar nombre y voz también a la tristeza, al miedo, a la angustia, a la indignación, llevando todo a la relación con Dios. Las crisis, los límites, las fragilidades no deben esconderse, son más bien ocasiones de gracia y de experiencia pascual.
Testigos de esperanza frente al desencanto
En el marco del Jubileo de los Obispos celebrado el miércoles en la Basílica de San Pedro, León XIV dirigió una profunda meditación a los cerca de 300 prelados llegados de todo el mundo, entre los que se encontraba nuestro obispo, D. Jesús Vidal, referente apostólico para la reforma de los Seminarios en España. El Papa exhortó a los obispos a ser testigos de esperanza en un mundo que a menudo se ve atrapado por el desencanto, afirmando:
Para guiar a la Iglesia confiada a nuestros cuidados, debemos dejarnos renovar profundamente por Él, el Buen Pastor.
El Papa delineó el perfil espiritual y pastoral del obispo como hombre de comunión, fe viva, esperanza activa y caridad pastoral. Y recordó que el obispo es el principio visible de unidad en su Iglesia particular, debiendo ejercer su ministerio con una vida anclada en Dios, cercana al pueblo y marcada por la humildad.
Que (san Pedro y san Pablo) los ayuden a ser hombres de comunión, a promover siempre la unidad en el presbiterio diocesano, y que cada sacerdote, sin excepción, pueda experimentar la paternidad, la fraternidad y la amistad del obispo”. Este espíritu de comunión anima a los presbíteros en su compromiso pastoral y hace crecer en la unidad a la Iglesia particular.
Fidelidad a Dios
En la Vigilia vocacional del jueves 26, compartida con sacerdotes y obispos, resonó con fuerza la llamada a renovar la fidelidad a la vocación recibida.
La peregrinación culminaba hoy, poniendo el broche al Jubileo de los sacerdotes con la celebración de la Misa de Ordenaciones Presbiterales, presidida por el Santo Padre en la Basílica de San Pedro, en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Un signo profundo de la fecundidad de la Iglesia y de la fidelidad de Dios que sigue llamando obreros para su mies. A ellos, les ha instado a no dejarse llevar por el éxito y el prestigio:
Nuestro mundo propone muchas veces modelos de éxito y prestigio discutibles e inconsistentes. No se dejen embaucar por ellos. Miren más bien el sólido ejemplo y los frutos del apostolado, muchas veces escondido y humilde, de quien en la vida ha servido al Señor y a los hermanos con fe y dedicación, y mantengan su memoria con su fidelidad.
Por último, el pontífice ha lanzado una recomendación tanto a los recién ordenados sacerdotes como al resto del presbiterio:
Amen a Dios y a los hermanos, sean generosos, fervorosos en la celebración de los sacramentos, en la oración —especialmente en la adoración— y en el ministerio; sean cercanos a su grey, donen su tiempo y sus energías a todos, sin escatimarse, sin hacer diferencias, como nos enseñan el costado abierto del Crucificado y el ejemplo de los santos.
Para don Jesús, Víctor, Antonio, David y Juan Cruz esta experiencia ha sido una renovación profunda de su vocación y una ocasión para reforzar los lazos con los compañeros de camino y con el resto de la Iglesia universal.