San Alfonso Rodríguez
1531 • 1617

La Diócesis de Segovia ha concedido el IX Premio San Alfonso Rodríguez a Dña. Esperanza Gilarranz Díaz, vecina de Bernuy de Porreros, por su dedicación constante, generosa y discreta al servicio de la comunidad parroquial y de su entorno. Desde 2017, la Diócesis otorga este galardón en torno al 31 de octubre, fecha en la que se celebra la memoria de san Alfonso Rodríguez, santo segoviano que simboliza la fidelidad y humildad en el servicio cotidiano.
El Premio San Alfonso Rodríguez, conocido también como «el llamador», busca reconocer la labor silenciosa de tantos fieles que, con cariño y entrega, contribuyen cada día al bien de la Iglesia y de la sociedad. Personas que, como Esperanza, trabajan desde la sencillez, sin buscar protagonismo, pero haciendo posible la vida parroquial y comunitaria.
Una vida de fe y servicio
Esperanza Gilarranz es esposa, madre de tres hijos y abuela de dos nietos, y ha sabido hacer de su vida familiar un testimonio de amor y entrega. Durante más de treinta años, ha estado profundamente comprometida con su parroquia de Santiago Apóstol, en Bernuy de Porreros, donde ha ejercido una intensa labor catequética, acompañando a generaciones de niños en su preparación para los sacramentos.
Además, ha cuidado con esmero los ornamentos litúrgicos, las vestiduras sagradas y ha sido una voz reconocida en el coro parroquial, participando activamente en la animación de las celebraciones.
Su profunda vida de oración se ha expresado también en su servicio como celebradora de la Palabra, tarea que asumió con disponibilidad y fe ante la nueva realidad pastoral de la Diócesis.
Comprometida con la caridad y el acompañamiento, Esperanza ha formado parte del grupo de Cáritas de Bernuy y de las localidades cercanas, mostrando siempre una mirada atenta y compasiva hacia quienes más lo necesitan. Durante la pandemia de la COVID-19, mantuvo el contacto con sus vecinos, especialmente con los mayores, llamándolos, interesándose por su salud y necesidades, y manteniendo viva la red de cuidado y cercanía.
En el ámbito civil, también ha sido miembro de la Asociación Española Contra el Cáncer y participa activamente en las iniciativas municipales y vecinales, testimoniando su fe con alegría y compromiso.
Entrega del galardón
La comunidad parroquial de Bernuy de Porreros vivió el domingo 26 de octubre una jornada de alegría y gratitud con la entrega del premio a Esperanza, en reconocimiento a su dedicación, compromiso y testimonio cristiano al servicio de los demás.
El acto tuvo lugar en la iglesia de Santiago Apóstol, tras la Eucaristía presidida por Mons. Jesús Vidal, Obispo de Segovia. La celebración congregó a numerosos fieles, hasta el punto de que el templo se quedó pequeño para acoger a todos los que quisieron acompañar a Esperanza en este momento tan especial.
La galardonada estuvo arropada por su familia —su marido, hijos y nietos—, además de los párrocos Florentino y Edilberto, y el vicario parroquial Antoine, de Bernuy. En un ambiente de sencillez y cercanía, característico del estilo de san Alfonso Rodríguez, el obispo hizo entrega del distintivo del premio, conocido cariñosamente como el llamador.
Durante su intervención, Mons. Vidal destacó que en la Diócesis de Segovia «hay muchas huellas de santidad sencillas y cotidianas, personas sin altar que dejan que el Señor actúe en ellas». En este sentido, subrayó que el testimonio de Esperanza es una alegría para toda la diócesis, ejemplo de quien se deja moldear por Dios en el servicio diario.
Visiblemente emocionada, Esperanza Gilarranz expresó sentirse «abrumada, pero muy ilusionada», y aprovechó el momento para invitar a todos a implicarse en la tarea de acompañar y ayudar a los demás. En sus palabras, «en todo este tiempo he recibido más de lo que he dado: de los párrocos, de los niños de catequesis, de las familias necesitadas». Añadió que el reconocimiento «es para una persona, pero compartido con muchas otras», y concluyó con una sonrisa afirmando que seguirá «metiéndose en todos los fregaos», como es habitual en ella.
Un acto sencillo, pero profundamente emotivo, que reflejó la alegría del servicio y la fuerza de la fe vivida con humildad, rasgos que identifican tanto a san Alfonso Rodríguez como a la nueva premiada.

La Diócesis de Segovia ha concedido el VIII Premio San Alfonso Rodríguez a D. Abel Pecharromán. Desde 2017, la Diócesis entrega este premio en torno al día en que celebramos a este santo segoviano, el 31 de octubre. Con este galardón, se reconoce la labor callada de todos aquellos fieles que dedican su tiempo a los pequeños servicios cotidianos en favor de la Iglesia y la sociedad. Con cariño, con generosidad, pasando desapercibidos, pero realizando una tarea eficaz y necesaria en el día a día de nuestras parroquias.
En la actualidad, en Segovia siguen existiendo muchos «san Alfonsos Rodríguez» que, debido a su discreción, no suelen aparecer en las noticias. Fieles de a pie, gente sencilla como Abel, de 92 años, vecino de la localidad de Olombrada. Casado con su mujer desde hace «solo» 67 años, padre de cuatro hijos, abuelo de tres nietos y bisabuelo de una niña «que es lo más listo que hay». Desde los nueve años es sacristán de la iglesia parroquial de San Vicente Mártir, siendo imprescindible en la organización y el orden de las celebraciones, siempre dispuesto a colaborar.
Toda una vida dedicada al trabajo, Abel es un poeta y escritor autodidacta con un legado de más de 300 poemas. Hijo Adoptivo de Fuentesaúco e Hijo Predilecto de su pueblo natal, es autor del libro «Olombrada desde sus crónicas», compendio de los escritos que publicó durante más de dos décadas en El Adelantado de Segovia y trabajo que ofrece una visión de la vida del pueblo en la segunda mitad del siglo XX.
Como san Alfonso, es el encargado de abrir las puertas del templo. No solo ha acompañado a todos los sacerdotes que han pasado por Olombrada en su labor pastoral, todavía hoy sigue presente en las celebraciones dominicales, las fiestas y los momentos más delicados.
La entrega de «el llamador», como se denomina al galardón, tuvo lugar el domingo 27 de octubre a las 17.30 horas. En su pueblo, Olombrada, en la que es su segunda casa, la iglesia parroquial de San Vicente Mártir, tras un concierto a cargo de la soprano ucraniana Anna Mischsenko. El acto, muy sencillo al estilo del santo, pretende mostrar la realidad de una Iglesia acogedora y abierta a todos, que se nutre de la labor discreta y perseverante de personas como Abel que, en nuestros pueblos y barrios, salen diariamente al encuentro de los demás con la mayor entrega y total gratuidad.
Seis años después de celebrarse el IV Centenario de la muerte del santo jesuita, la Diócesis de Segovia ve satisfecha como la institución del premio San Alfonso Rodríguez es una realidad consolidada. El galardón reconoce anualmente, en una sola persona, la labor callada pero eficaz de todos aquellos que dedican su tiempo a los pequeños servicios cotidianos en favor de la Iglesia y la sociedad.
En este 2023, la distinción ha recaído en Teófila Barbado, la mujer de referencia en las labores de la Iglesia de Nava de la Asunción. Teo, como así la conocen todos en el pueblo, de 92 años, madre, abuela y humilde trabajadora dentro y fuera del hogar, recogió ayer la aldaba que rememora el oficio de portero que tuvo el santo segoviano. Y lo hizo de las manos del Obispo de la Diócesis, don César Franco, que, junto con el comité organizador del premio, se desplazó hasta la localidad del Arciprestazgo de Coca-Santa María como muestra de cercanía con todos los pequeños pueblos que, como Nava, no por estar más alejados de los centros administrativos lo están en la comunión que debe de caracterizar a la Diócesis entera.

El acto, muy sencillo, tuvo lugar después de un recital de música y lectura en el que intervinieron vecinos de la localidad navera. La iglesia parroquial congregó a un nutrido número de feligreses que, después, acompañaron a Teo en un aperitivo distendido. Además, la premiada estuvo acompañada de los últimos sacerdotes que han pasado por Nava, de los que ella tanto se preocupa y con los que ha colaborado. Todo resultó sencillo y natural. Este es el estilo que, como san Alfonso procuraba hacer en vida, quiere imprimir la Diócesis a estos premios anuales a los que tantos segovianos serían acreedores por su buen hacer en favor de los demás. De momento, hasta la concesión del siguiente, Teo, la «san Alfonso de Nava», representa a todos ellos.
Cinco años después de celebrarse el IV Centenario de la muerte del santo jesuita, la diócesis de Segovia ve satisfecha como la institución del premio San Alfonso Rodríguez es una realidad consolidada. El galardón reconoce anualmente en una sola persona la labor callada pero eficaz de todos aquellos que dedican su tiempo a los pequeños servicios cotidianos en favor de la Iglesia y la sociedad.
En este 2022, la distinción ha recaído en José Antonio García Baciero, el sacristán «de toda la vida» de Montejo. Toño, como así le conocen todos en el pueblo, de 76 años, soltero, agricultor y trabajador durante más de 40 años en Aranda, recogió el pasado domingo la aldaba que rememora el oficio de portero que tuvo el santo segoviano. Y lo hizo de las manos del obispo de la diócesis, don César Franco que, junto con el comité organizador del premio, se desplazó hasta la distante localidad del arciprestazgo de Ayllón-Riaza como muestra de cercanía con todos los pequeños pueblos que, como Montejo, no por estar más alejados de los centros administrativos, lo están en la comunión que debe de caracterizar a la diócesis entera.

El acto, muy sencillo, tuvo lugar después de una Eucaristía presidida por el propio obispo que contó con la participación de la coral La Espadaña de Ayllón. La misa congregó en el interior del moderno templo de Montejo a gran número de feligreses que después acompañaron a José Antonio en un aperitivo preparado por su familia en los locales del ayuntamiento. Todo resultó sencillo y natural. Este es el estilo que, como San Alfonso procuraba hacer en vida, quiere imprimir la diócesis a estos premios anuales a los que tantos segovianos serían acreedores por su buen hacer en favor de los demás. De momento, hasta la concesión del siguiente, Toño, el «San Alfonso de Montejo», representa a todos ellos.
El premio San Alfonso Rodríguez que la Diócesis de Segovia concede anualmente a finales del mes de octubre reconoce en una sola persona la labor callada pero eficaz de todos aquellos que dedican su tiempo a los pequeños servicios cotidianos en favor de la Iglesia y la sociedad.
Esperanza Diéguez, de 79 años, ha sido la galardonada este año con todo merecimiento. Voluntaria en proyectos de carácter social desde hace 35 años, fue una de las pioneras en los programas de promoción de la mujer de Cáritas Diocesana de Segovia. Su labor ha sido múltiple y variada en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen de la capital: catequista de niños y jóvenes, animadora de grupos parroquiales, miembro del consejo de pastoral, responsable de Cáritas, estando siempre disponible para feligreses y vecinos.
En una típica tarde de otoño, la iglesia del Seminario acogió este pasado domingo 31 de octubre a un centenar de segovianos, amigos y familiares de la premiada y fieles de las parroquias de San Alfonso Rodríguez de El Sotillo y del Salvador, en Segovia, que siguen conservando la devoción al santo portero con entusiasmo y sentido cristiano.

En un clima de comunión y participación, a pocos días de haber comenzado el sínodo de la Iglesia Católica que por primera vez cuenta con una fase diocesana abierta a la escucha de todos, se leyeron textos místicos de san Alfonso acompañados de la música compuesta por la hermana Mónica Pérez, religiosa de María Inmaculada, se compartieron testimonios sobre la premiada y se remató el acto con el himno a San Alfonso Rodríguez cantado por los asistentes e interpretado al órgano por su autor, Alfonso María Frechel.
Tras recibir el llamador artesanal de manos del obispo de Segovia, Esperanza afirmó sentirse agradecida a Dios por haber podido demostrar en su vida su vocación de servicio a los demás y animó a todos hacer lo mismo. Con estas palabras, se cerró una jornada festiva, un acto sencillo y coral, con muchas voces, de una Iglesia de Segovia que quiere seguir, al estilo de san Frutos y san Alfonso Rodríguez, la senda de la sencillez, la espiritualidad y el servicio a los demás en la sociedad de hoy.
La Diócesis de Segovia concedió el IV Premio San Alfonso Rodríguez a Dña. Pilar Jiménez Huertas (Pili), a título póstumo. Este galardón fue instituido por la diócesis en 2017 con el objetivo de reconocer la labor callada de muchísimos fieles que han dedicado su tiempo y su cariño a los pequeños servicios cotidianos, en favor de la Iglesia y la sociedad segoviana, durante gran parte de su vida.
En nuestros días, hay muchos san Alfonsos Rodríguez entregados a una multitud de labores muy necesarias que pueden pasar desapercibidas. Una de estas personas ha sido Pilar Jiménez Huertas, madre de familia y feligresa de Palazuelos de Eresma y Tabanera del Monte. Desde joven, realizó todo tipo de labores sencillas y necesarias con un espíritu humilde y colaborador: catequesis de niños y jóvenes, animación de grupos parroquiales, atención al templo, convivencias, campañas solidarias, talleres… Una persona que nos ha dejado, legando una vida de entrega al servicio discreto a los demás, como nuestro santo segoviano.
El galardón fue recogido por las hijas de Pili el sábado 31 de octubre, precisamente el día en que celebramos a san Alfonso, a las cinco y media de la tarde (17.30h) en la iglesia del Seminario, guardando todas las medidas de seguridad. El acto vino precedido por un sencillo recital de música y lectura de textos de san Alfonso, san Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús, a cargo de D. Fernando Hidalgo y D. José Antonio Barbudo, y concluyó con el canto compartido del himno a San Alfonso Rodríguez.

San Alfonso Rodríguez es nuestro “santo de andar por casa”. Nacido en 1530 en el barrio de El Salvador de Segovia, fue un pequeño empresario de la entonces pujante industria pañera de la ciudad. Con casi cuarenta años, vio morir a toda su familia, mujer e hijos, y vio como la crisis económica de la época lo dejó arruinado. Dejó la ciudad, fue admitido en la Compañía de Jesús como hermano lego y se santificó trabajando otros cuarenta años como portero del colegio jesuita de Palma de Mallorca, atendiendo con prontitud y sencillez a los que llamaban a su puerta.
El premio San Alfonso Rodríguez, instituido por la Diócesis de Segovia hace dos años, reconoce la labor callada de tantos fieles que han dedicado su tiempo y su cariño a los pequeños servicios cotidianos en favor de la Iglesia segoviana durante gran parte de su vida.
San Alfonso Rodríguez es, junto a Frutos, Valentín y Engracia, el que completa la panoplia de santos segovianos. No hay más que estos y Alfonso es el más cercano a nosotros. Nacido en 1530, fue un pequeño empresario de la entonces pujante industria pañera de la ciudad. Con casi cuarenta años, vio morir a toda su familia, mujer e hijos, y vio como la crisis económica de la época lo dejó arruinado. La vida le llevó a Palma de Mallorca, donde se santificó trabajando de portero de colegio. Fue, durante otros cuarenta años, hasta su muerte, el chico -el hombre- de los recados sirviendo con prontitud y sencillez a los que llamaban a la puerta.

En nuestros días, hay muchos san Alfonsos Rodríguez entregados a una multitud de labores muy necesarias que nos pueden pasar desapercibidas. Una de estas personas ha sido doña Marcela Sancho Álvaro, de 70 años, natural de Chañe y feligresa de La Lastrilla, que se ha entregado al cuidado del templo de El Sotillo y a sus labores pastorales desde antes incluso de su erección, hace 22 años. Encargada de las llaves de la iglesia, dedicada precisamente a San Alfonso Rodríguez, ha cuidado con mimo todo lo que se le ha pedido: la atención al altar, la limpieza, la catequesis, la preparación de las celebraciones…
El galardón se le entregó el 3 de noviembre, domingo siguiente a la celebración de San Alfonso, a las 5 de la tarde, en el Palacio Episcopal de Segovia (en la plaza de San Esteban). El acto se acompañó con un concierto de música sacra a cargo de Camerata Regina Mater.

En este acto, la Diócesis de Segovia acoge una nueva imagen de San Alfonso Rodríguez donada por la Compañía de Jesús. Procedente del Colegio jesuita de San José, de Valladolid, luce la firma de Carles Flotats, afamado maestro de la imaginería catalana de principios del siglo XX, autor de otras muchas tallas de santos de la Compañía.
El Sr. Obispo ha querido que sea el entorno del Santuario de Nuestra Señora de la Fuencisla quien acoja esta magnífica imagen para la veneración de los segovianos, en reconocimiento de la gran devoción de San Alfonso a la Virgen María a la que, sin duda alguna, hubo de rezar bajo la advocación de La Fuencisla en el santuario anterior al que ahora contemplamos.
Este sencillo acto quiere ser un símbolo de los frutos del reciente IV Centenario de la muerte de nuestro santo y de la comunión entre la Compañía de Jesús y la diócesis de Segovia, unidos a toda la Iglesia en la devoción a la Madre de nuestro Señor y a San Alfonso Rodríguez, ejemplo de santidad humilde en medio del mundo, tal como hoy nos propone el Santo Padre Francisco.
CONCIERTO DE MÚSICA SACRA
Camerata Regina Mater es una pequeña coral de la ciudad de Segovia que sale de su hermana mayor, la Coral Polifónica Amadeus. El director de ambas formaciones es Jesús A. Garcimartín.
La Camerata inició su andadura hace tres años cuando varios de los componentes de la C. P. Amadeus deciden crearla para dedicarse, casi en exclusiva, a la Música Sacra. Su repertorio abarca desde música antigua (medieval, renacentista…) hasta creaciones actuales. Actualmente, está compuesta por 16 miembros.
II PREMIOS SAN ALFONSO RODRÍGUEZ
En 2017, con motivo del IV Centenario, el Obispado de Segovia instituyó estos premios de carácter anual que buscan reconocer a aquellas personas de la diócesis que, por su trayectoria vital, encarnan en la sociedad actual los valores y las virtudes que demostró San Alfonso.
Los candidatos han debido destacar en su vida y en su trabajo por su sencillez, su humildad, su disposición y servicio a los demás en pequeños quehaceres, realizados durante una larga trayectoria, siendo su labor conocida y apreciada sólo en su entorno más inmediato.

El premio de 2018 ha recaído en Dª Quintina Herranz, vecina de Pinarnegrillo de 93 años y madre de 4 hijas, que encarna a la perfección los valores y la discreción de nuestro santo segoviano. Como él, ha pasado la mitad de su vida atendiendo la puerta de la iglesia de su pueblo, dedicando su tiempo y su cariño a los pequeños cuidados del templo. Todavía hoy acude diariamente al rosario de la mañana y sigue pendiente de todo lo que la vida parroquial necesita.
Así, en la persona de Doña Quintina, la Diócesis de Segovia quiere rendir un merecido tributo a todas las personas anónimas que con su labor callada y su presencia escondida pero eficaz, atienden las iglesias y ermitas de nuestra geografía, permitiendo que fieles y visitantes sigan contemplando la riqueza de nuestro arte y la belleza del misterio de Dios.
Nota de prensa de la entrega del II Premio San Alfonso Rodríguez
El Obispado de Segovia, en el marco de las celebraciones por el IV Centenario de su muerte, convocó los Premios San Alfonso Rodríguez con el objetivo de reconocer anualmente, con toda gratitud, a aquellas personas de la Diócesis de Segovia que, por su trayectoria vital, encarnan en la sociedad actual los valores y las virtudes que demostró nuestro santo. Se pretende premiar a personas que hayan demostrado su sencillez, humildad y servicio a los demás en pequeños quehaceres, realizados durante una larga trayectoria, y que sean reconocidas por estos valores en su entorno más cercano, sin necesidad de ser conocida fuera de éste. La convocatoria, abierta a todos los segovianos, tiene desde entonces carácter anual.
En la primera convocatoria, fueron premiados D. Rafael Manrique, Rafa, seglar que, durante los últimos 29 años, fue el encargado de atender a feligreses, visitantes y curiosos en la iglesia de San Justo y Pastor, abriendo la puerta y explicando con dedicación y entusiasmo las maravillas que encierra. Entre otras más conocidas (el Cristo de los Gascones; las pinturas románicas), ha enseñado a todos las muestras artísticas y devocionales de san Alfonso Rodríguez que allí se custodian. Todo con sencillez y continuidad.
También fue premiado, con carácter excepcional y a título póstumo, D. Félix Herrero, fallecido en 2016, feligrés sobradamente conocido en la parroquia de El Salvador, y un conocedor y entusiasta de San Alfonso. Su labor de divulgación en los últimos 20 años ha sido fundamental para la devoción y el conocimiento de nuestro Santo en la ciudad. En buena parte, somos tributarios de su esfuerzo. El punto de partida de los trabajos de la Comisión fue el estudio de todo el material que fue recopilando sobre el Santo. El premio lo recogieron su viuda Dª Socorro Caro y su hija Dª María José Herrero.
Los premios, en su primera edición, fueron entregados en un sencillo acto en la iglesia del Seminario, antes del concierto de clausura del IV Centenario. Consistieron en una aldaba montada sobre placa de mármol, rememorando el oficio de portero de san Alfonso.

Eucaristía de inauguración del IV Centenario
El 31 de Octubre de 2016, día de San Alonso Rodríguez, el Obispo de Segovia, D. César Franco, presidió la Eucaristía en la capilla del Santísimo Sacramento de la Catedral. Ante más de cien personas, recordó la figura, la mística y la sencillez del santo segoviano y animó a la diócesis a recuperar su memoria y celebrar su centenario.
La Eucaristía concluyó con el canto del himno a San Alfonso Rodríguez a cargo del coro de la parroquia de El Salvador. Fue la primera vez que se escuchaba en la Santa Iglesia Catedral.
Constitución de la comisión diocesana del IV Centenario
El día 2 de Diciembre de 2016, convocados por el Obispo, se celebró la primera reunión de la comisión diocesana encargada de la organización del centenario en las salas del obispado. En ese momento, surgieron las primeras ideas y propuestas que, gracias a Dios y con la ayuda de San Alfonso, fueron haciéndose realidad con el tiempo.
Concierto de Navidad
El 18 de Diciembre de 2016, la parroquia de El Salvador organizó un concierto-recital en honor de San Alfonso Rodríguez a cargo del coro de padres del colegio Santa María del Pilar de Madrid, cuya directora es Dª María José Herrero Caro, segoviana y antigua feligresa de la parroquia. El acto se celebró en la iglesia de San Justo con gran afluencia de público.
Exposición Reconciliare
El 24 de Abril de 2017, se inauguró en Cuéllar la XXII edición de la exposición Las Edades del Hombre que organiza anualmente la Fundación del mismo nombre, exponiendo al público las obras de arte de la Iglesia de Castilla y León. Con el título de Reconciliare, se exhibieron hasta el 12 de Noviembre un total de 96 piezas. La última de ellas, colocada junto a la puerta de salida de la iglesia de San Esteban fue la preciosa talla de San Alfonso Rodríguez que se custodia en la Catedral de Segovia, en la capilla de los santos segovianos, junto a su “hermano mayor” San Frutos.
La exposición fue inaugurada, entre otras autoridades, por el delegado de patrimonio de la diócesis, D. Miguel Ángel Barbado, por el Obispo de Segovia, D. César Franco y por S.M. la Reina Dª Sofía de Grecia.

La presencia de San Alfonso en Reconciliare ha resultado ser uno de los actos, reales y simbólicos, más importantes del Centenario. Real porque muchos miles de personas han conocido (más de 172.000, según los datos dela Fundación), aunque sea de pasada, a nuestro querido santo. Simbólico, porque el bueno de Alfonso volvía a colocarse pacientemente, junto a una puerta, evangelizando a los visitantes que salían de la iglesia cuellarana de San Esteban: la misma misión que lo santificó hace más de cuatro siglos al recibir a los que llamaban a la puerta del colegio de Montesión de Palma de Mallorca diciendo “Ya voy, Señor”.
Una pequeña inscripción ha acompañado a la imagen, informando sobre su figura y sus virtudes. El texto decía así:
Las Edades del Hombre, con motivo de su presencia en la Villa de Cuéllar, se suma a la diócesis de Segovia en la celebración del IV Centenario de la muerte de San Alfonso Rodríguez (+31 de octubre de 1617).
Nacido en la ciudad de Segovia y canonizado en 1888, San Alfonso fue un seglar con inquietudes religiosas que, tras sufrir una serie de duros reveses, decidió dedicar, ya en la madurez de su edad, el resto de su vida a reconciliarse consigo mismo y con el Señor profesando los votos de la vida consagrada.
Su obra mística y su vocación de abajamiento como hermano lego en la Compañía de Jesús lo han convertido en patrón de Mallorca y en santo venerado en su Segovia natal.
Fiesta popular en el barrio de El Salvador
Es ya costumbre consolidada que la parroquia de El Salvador y la Asociación de Amigos de San Alfonso Rodríguez organicen el primer día del mes de Mayo la fiesta popular en su honor. En 2017, con motivo del Centenario, además de los actos tradicionales, como el canto del himno y el reparto de los bollos alfonsines después de la procesión por las calles del barrio, se desarrolló el siguiente ciclo de conferencias en los días previos:

El regreso de San Alfonso Rodríguez a “El Sotillo”: historia de la construcción de la iglesia del Santo. A cargo de D. Jesús Fuentetaja.
Personajes históricos del Barrio de El Salvador. A cargo de D. Javier García Núñez.
Testimonio en Segovia. A cargo de D. Alberto Núñez, sj.
La humildad de San Alfonso Rodríguez. A cargo de D. David San Juan.
La misa solemne del 1 de Mayo fue presidida por D. César Franco, Obispo de Segovia.
El P. D. Julio Martín, cmf, vicario parroquial de El Salvador, dirigió la procesión y el responso ante la casa natal del santo en la vecina plaza de Día Sanz, dando por comenzado el V Centenario de San Alfonso Rodríguez.
Un cartel de grandes dimensiones junto a la puerta de la iglesia de El Salvador, visible en toda la plaza, acompañó durante todo el año las actividades parroquiales y animó a los paseantes a conocer a San Alfonso.
Fiesta popular en El Sotillo

Este nuevo barrio, perteneciente al municipio de La Lastrilla, es el único de la diócesis que tiene un templo dedicado a San Alfonso Rodríguez. Es costumbre, desde su consagración en 1997, celebrar su fiesta popular el primer domingo de Septiembre. Así, el día 3 de Septiembre de 2017, se cumplió con la tradición. Tras la celebración de la Eucaristía presidida por el Obispo, se descubrió una placa en el exterior de la iglesia conmemorando el IV Centenario del Santo y los veinte años de la construcción del templo.
Unos días antes, D. Jesús Fuentetaja, feligrés de la parroquia, presentó el libro San Alfonso Rodríguez en El Sotillo, del cual es autor. La obra, que recoge la historia de la construcción de la iglesia, fue financiada íntegramente por el Ayuntamiento de La Lastrilla.
Restauración del cuadro La visión de San Alfonso Rodríguez
Durante los meses de Septiembre y Octubre de 2017, fue restaurado el lienzo conocido como La visión de San Alfonso Rodríguez que pertenece a la iglesia del Seminario Conciliar (ver el capítulo sobre iconografía de este libro). La intervención fue efectuada por ConservarArte, empresa especializada en la restauración de obras de arte de carácter religioso y fue financiada, en gran medida, gracias a la cuestación popular que se habilitó al efecto.
El lienzo, ya restaurado, fue presentado al público el 29 de Octubre, cuando, desde el presbiterio de la iglesia del Seminario, presidió el concierto de la Escolanía de Segovia que clausuró el IV Centenario de San Alfonso Rodríguez.
Conciertos de órgano en la Catedral
Siguiendo la costumbre de los últimos años, a lo largo del mes de Octubre la Asociación Amigos del Órgano de Segovia “Correa de Arauxo” ofreció un ciclo de conciertos cuyos protagonistas fueron los órganos de la Catedral. En 2017, el ciclo completo se ofreció en honor de San Alfonso Rodríguez. El programa fue el siguiente:
1 de Octubre. F. Javier Santos y Ángel Montero (concierto a dos órganos).
22 de Octubre. Humberto Kostanic.
27 de Octubre. Mónica Melcova.
La afluencia de público, como es habitual, hizo que los espacios reservados en el coro y la via sacra fueran insuficientes. Muchos aficionados se situaron en las naves laterales del templo.
Exposición en el Archivo Histórico Provincial
Aprovechando la costumbre que tiene esta entidad de exponer periódicamente sus “tesoros ocultos”, se consideró adecuado mostrar a la sociedad segoviana un documento desconocido fuera del Archivo a lo largo del mes de Octubre. La corregiduría de Segovia solicitó en 1667 (en el 50 aniversario de su muerte) la beatificación de San Alfonso Rodríguez al Papa. Reproducimos, en otro apartado de este este libro conmemorativo, el documento original y su traducción.
La sencilla exposición fue inaugurada el 2 de Octubre por el Obispo de la diócesis, Monseñor D. Cesar Franco y el delegado territorial de Junta de Castilla y León, D. Francisco Javier López Escobar.
Peregrinación a Mallorca (tras las huellas de San Alfonso)
Reproducimos la personal crónica de esta actividad, que tuvo lugar del 5 al 8 de Octubre, realizada por el P. Julio Martín cmf y publicada en el número de Noviembre de 2017 de Iglesia en Segovia:
Tener intención de volar exige casi siempre altura de miras. Nosotros quitamos el “casi” y lo tradujimos a la versión de “tenemos motivos”…
Si me permitís, os lo explico un poco… Sabiendo que este año 2017 se celebra en distintos ámbitos religiosos el Cuarto Centenario de la muerte de San Alonso Rodríguez, la Comisión de Festejos y Actividades de nuestra Diócesis tuvo la feliz idea de anunciar a sus amigos una peregrinación a Mallorca.
Aunque no es muy correcto hablar de deuda, -sí lo es hablar de gratitud- al momento nos vino al corazón la feliz idea de anunciar una peregrinación a los lugares en los que nuestro Santo iluminó el cielo de Mallorca con el encanto de su humildad y la santidad de su servicio como portero en el Convento de Monte Sión.
Sí, en este bendito lugar –calles estrechas y apretadas, perfume de plegarias, toque de campanas, espacio callado de experiencias místicas- queríamos regalar nuestro homenaje a San Alfonso Rodríguez, hermano ¡Nos parecía “cortés” sorprender a nuestro Santo antes de la fecha de su fiesta el 31 de Octubre…
Llegados los 41 peregrinos a Mallorca el día 5 de Octubre, apenas ser acogidos en el Hotel Joan Miró, iniciamos presurosos nuestra andadura por dicha ciudad. Nos acompañaba el Señor Bernardo Obrador, guía y amigo fiel en todo momento. Bus, aceras, comercios, palacios, torres, palmeras, calesas… ¡hasta llegar al mar, mirador sublime de luz y color! Allí, iluminada y bella, la “Catedral del Mar” nos daba su bienvenida. Después con agilidad y presteza nos acercamos a saludar al Santo… ¡Oh bendición, oh belleza!

¡Sí, un poco más de prisa os rezo el rosario de emociones, plegarias, paseos y vivencias que compartimos -siempre muy unidos, siempre juntos- por los distintos espacios de la ciudad y otros santos lugares!
¡Cómo no destacar en Mallorca los dos momentos más vibrantes CATEDRAL y MONTE SIÓN! ¡Cómo no subrayar el azul del mar, la bella exposición de sus barcos y cruceros, sus calas, su pulcritud, sus jardines vivos, sus buses siempre apretados de viajeros, nuestras risas y sorpresas, su calor en la acogida, sus lunas, nuestra gratitud hecha plegaria, sus bellísimos amaneceres!…
Sí: Catedral de Santa María de Palma de Mallorca, Colegio de Monte Sión, Santuario de Santa María de Lluc, Castillo de Bellver… ¡Todo un rosario de pulcritud y hondas vivencias!
Si a ello sumamos nuestra admiración, nuestra amistad, nuestro canto, nuestras eucaristías, nuestro beso a San Alfonso, el calor de la acogida, la belleza y hondura de D. Joan Bauza, -Deán de la Catedral-, las mil atenciones en el santo espacio de Monte Sión, nuestras celebraciones y vivencias, nuestra exquisita armonía… ¡Nos dan pie para expresar nuestra más sincera gratitud! ¡Mil gracias!
Y, si ha lugar a ello… ¡allí depositamos en la eucaristía, -al pie del Santo- un Acueducto, una imagen de nuestra Virgen de la Fuencisla, una pizarra digital de San Alfonso, unos “bollos alfonsines”, nuestra gratitud a Dios al lado del Pan y el Vino!
Colocación de una placa conmemorativa en la iglesia de San Justo
El 19 de Octubre, el Vicario General de la Diócesis, D. Ángel Galindo, ante unas 60 personas, descubrió una sencilla placa que da fe de la devoción que en este centenario nos ha movido a recuperar la figura de nuestro santo. Está colocada en lo que podemos llamar “la capilla de San Alfonso Rodríguez”, junto a un cuadro y una talla que lo reproducen y sobre la pila bautismal en la que se cristianaron sus hijos y, muy probablemente, él mismo.
Quede para el recuerdo y la curiosidad de los visitantes al templo y de las futuras generaciones.
Ciclo de conferencias
Uno de los primeros proyectos en los que empezó a trabajar la Comisión del IV Centenario fue el de organizar un ciclo de conferencias de calidad, variadas, abiertas a toda la sociedad segoviana y enfocadas en todo momento al principal objetivo del centenario: dar a conocer a San Alfonso Rodríguez, nuestro santo escondido.
El ciclo constó de cinco conferencias impartidas en la sala capitular de la iglesia de San Justo y Pastor, que prácticamente llenó su aforo: la afluencia fue de más de 70 personas en cada una de ellas. Los textos íntegros pueden consultarse en un capítulo posterior de este libro. Ofrecemos, ahora, una breve crónica de cada una de ellas.
1.- Conferencia de D. Juan Antonio del Barrio
Abrió el ciclo el profesor segoviano de literatura D. Juan Antonio del Barrio el jueves 19 de Octubre de 2017, acercando al público la obra escrita de nuestro santo con la conferencia titulada Palabra de santo: la expresión escrita de San Alfonso Rodríguez.
El ponente hizo hincapié en el realismo expresivo de San Alfonso y en su inquietud por intentar hacer asequibles a todos, a través de metáforas sencillas, su transformación vital y sus experiencias religiosas, siempre dentro del entorno barroco y de contrarreforma que le tocó vivir. Para ello, ofreció al auditorio una escogida selección de textos que acompañaban las reflexiones que sobre el tema iba desgranando en su intervención.
2.- Conferencia de D. David San Juan
El 20 de Octubre, el secretario de la Comisión del IV Centenario presentó a los asistentes al acto una parte del trabajo que aquélla ha ido desarrollando en 2017. Con el título de Las huellas de San Alfonso Rodríguez en Segovia: documentación e iconografía, el ponente pasó revista, mediante la proyección de imágenes, a los documentos y las obras de arte que en la diócesis dan fe de la devoción y la presencia de nuestro santo en la memoria colectiva de su tierra natal.
El conferenciante concluyó animando a todos a mantener y transmitir las huellas de San Alfonso en nuestros días, especialmente como medios para evangelizar en nuestro entorno, transparentando los valores de servicio y espiritualidad que a él le movieron y que demostró en la santificación de su vida.
3.- Conferencia de D. Daniel Cuesta sj
El jueves 26 de Octubre de 2017, D. Daniel Cuesta, joven jesuita segoviano, pronunció la conferencia titulada La mística escondida de San Alfonso Rodríguez.
Ante un auditorio que llenaba la sala capitular de la iglesia de San Justo de Segovia, Daniel disertó de forma muy amena sobre la honradez de Alfonso, sobre sus virtudes de obediencia, humildad y amistad con Dios y los hermanos y sobre su santidad viviendo en la presencia continua de Dios.
No faltaron algunas anécdotas vividas por el ponente en su periplo por la Compañía de Jesús que, además, hizo más de un guiño a la segovianidad del bueno de Alfonso, lo que el público agradeció muy de veras.
4.- Conferencia del P. Alfredo Verdoy sj
La cuarta conferencia tuvo lugar el viernes 27 de Octubre de 2017 y corrió a cargo del Padre jesuita Alfredo Verdoy, una persona con amplia experiencia y conocimientos de la historia de la Compañía.
Su título fue Alfonso Rodríguez: de espíritu humilde y de corazón abrasado, reflejando lo recogido por el autor recientemente en la revista jesuita Manresa y haciendo hincapié en la vida espiritual del santo, basada en su pelea constante y en la gracia experimentada.
De nuevo, el auditorio que llenaba la sala capitular de la iglesia de San Justo admiró la capacidad del ponente y los contenidos que compartió con todos. Lo que más llamó la atención fue la aplicación que dio a nuestros días y a nuestra vida de los grados de amor a Dios que el santo segoviano fue experimentando en su vivencia espiritual.
5.- Conferencia de D. Joaquín González-Herrero
Tuvo lugar el sábado 4 de Noviembre de 2017 a cargo de D. Joaquín González-Herrero, jurista, folklorista y escritor sobradamente conocido en Segovia, de la que es natural. Su título fue La Segovia que conoció San Alfonso Rodríguez, en la que dio un repaso a la situación política y social de la ciudad a mediados del siglo XVI, con especial atención al auge y declive de la industria pañera en Segovia, algo que fue determinante en la trayectoria vital de Alfonso.
Además de la erudición y de la profusión de datos históricos, el ponente salpicó su intervención con reflexiones personales que hicieron muy amena la conferencia a un público que, de nuevo, llenó la sala capitular.
Solemne Eucaristía del IV Centenario
La Catedral de Segovia, con su presbiterio recién remodelado, acogió la Eucaristía de clausura del IV Centenario de la muerte de San Alfonso Rodríguez el 29 de octubre a las diez y media de la mañana. Una hora que vino impuesta porque fue retransmitida por RTVE lo que contribuyó sin duda a divulgar más la figura de San Alfonso.
Como la imagen del santo que custodia la catedral se hallaba expuesta en la muestra Reconciliare de las Edades del Hombre de Cuéllar, se optó por traer del convento de las Clarisas de Santa Isabel la talla de San Alfonso allí existente, de menor tamaño, pero de gran belleza. Se colocó sobre un pie de cristal en un lugar destacado del presbiterio.
Presidió la Eucaristía el obispo de Segovia D. César Franco cuya homilía se puede encontrar en esta misma publicación. Concelebraron, además del deán de la catedral José Antonio Velasco y el provincial de los jesuitas Antonio España, los vicarios de la diócesis, algunos canónigos, los curas de las parroquias de San Alfonso Rodríguez de El Sotillo y de El Salvador, y un nutrido grupo de sacerdotes jesuitas procedentes de diferentes lugares del centro de España, que no quisieron perderse esta celebración.
En la monición de entrada de la misa se leyó el mensaje que el Papa Francisco envió para dicha celebración. Feligreses de El Salvador y El Sotillo se encargaron de realizar las lecturas, la oración de los fieles y las ofrendas. La animación musical de la celebración correspondió a los coros parroquiales de El Salvador y de San Alfonso Rodríguez, destacando como solista y salmista María José Herrero Caro. Todos ellos dirigidos por D. Alfonso Frechel, compositor del himno en honor a San Alfonso Rodríguez que se interpretó al final de la Eucaristía y acompañados al órgano por Francisco Javier Santos Merino, organista de la Catedral.
Tras los ritos conclusivos el Obispo impartió la bendición apostólica que también había sido solicitada al Papa para este momento.
La Eucaristía completa, así como el espacio previo a la misma, puede verse en la página web de RTVE, haciendo click aquí.
Concierto de clausura del IV Centenario
El mismo domingo 29 de Octubre, por la tarde, la Escolanía de Segovia, integrada en la Fundación Don Juan de Borbón, ofreció un soberbio concierto ante las más de 300 personas que abarrotaron la iglesia del Seminario Conciliar, la misma que, en tiempos de San Alfonso, se llamó de San Felipe y Santiago y formaba parte del colegio de la Compañía de Jesús en Segovia que entonces empezaba a dar sus primeros pasos. Aún hoy, a pesar de los avatares históricos, conserva obras y manifestaciones que recuerdan su pasado jesuita.
Cuarenta niños y niñas, dirigidos por Dª. María Luisa Martín, regalaron al público, entre el que se encontraba, entre otras autoridades locales, la alcaldesa de Segovia, Dª Clara Luquero, un total de 14 piezas de carácter religioso y espiritual de distintas épocas y autores. La última de ellas fue el himno a San Alfonso Rodríguez. El recién restaurado cuadro La visión de San Alfonso Rodríguez presidió el concierto desde el presbiterio.

Tras el concierto, el Sr. Obispo clausuró el IV Centenario agradeciendo la labor realizada por todos los que se implicaron en este proyecto y animando a la sociedad segoviana a compartir los valores de San Alfonso Rodríguez, preparando desde ese mismo día el V Centenario de nuestro paisano. Que así sea.
Distribución de material divulgativo en parroquias y residencias
Con la intención de seguir dando a conocer a San Alfonso en la diócesis, el Secretariado de Enseñanza Religiosa editó una sencilla semblanza del santo adaptada a niños y jóvenes para su empleo en las catequesis y las clases de religión. Además, el tradicional concurso de dibujo que el Obispado convoca anualmente en los colegios de la provincia, tuvo en el curso 2107-2018 como protagonista a San Alfonso Rodríguez. Los niños pudieron plasmar, a su modo, todo lo que les sugiere la persona de San Alfonso.
A las residencias de ancianos, se hicieron llegar estampas y un sencillo librito: San Alonso Rodríguez, el humilde portero (ed. CPL, 2014) para que nuestros mayores también conozcan y recuerden a San Alfonso con motivo del centenario.
Digitalización de los manuscritos originales de San Alfonso Rodríguez
Gracias a la colaboración y el hermanamiento que Segovia ha tenido con la Compañía de Jesús en este centenario, ésta ha facilitado a nuestra diócesis la obra completa del Santo en formato digital, que será conservada en el Archivo diocesano para la consulta de cuantos allí se quieran llegar. La obra digitalizada es, tanto la original manuscrita por el Santo y que se conserva en Palma de Mallorca, como la recopilación completa realizada por el P. Nonell entre 1885 y 1888.
¡Gloria a ti, maestro de bondad,
humilde servidor,
Alfonso Rodríguez,
amigo del Señor!
Nacías en Segovia
a la fe y a la vida,
coronando en Mallorca
tu santidad cumplida.
Cifrabas tu alegría
en servir al hermano;
la humilde portería,
tu oficio bien amado.
Tu amor era el sagrario,
tu gran pasión María,
rezar Avemarías
desgranando el rosario.
Enséñanos, Alfonso,
a seguir tu camino
y llévanos a Cristo,
nuestro único destino.
¡Gloria a ti, maestro de bondad,
humilde servidor,
Alfonso Rodríguez,
amigo del Señor!
Mons. Alfonso María Frechel, canciller de la Diócesis de Segovia, es el compositor de la letra y el himno dedicado a san Alfonso Rodríguez, santo segoviano.
¿Quién es este personaje, que a lo largo de los últimos cuatrocientos años ha estado entrando y saliendo cíclicamente en la memoria colectiva de pueblo de Segovia? Ora, celebrándole con toda solemnidad en señaladas fechas y efemérides, para después ser relegado al olvido; ora aireando de nuevo sus imágenes cubiertas con el polvo del tiempo, para volver a rememorar su vida y su obra entre los segovianos, que bien pueden enorgullecerse con el ejemplo de uno de los pocos santos nacidos en Segovia y de los que tenemos certeza segura de su existencia, sin necesidad de ampliar su biografía con episodios fundamentados más en leyendas y tradiciones populares, que en hechos reales, verídicos y contrastados.
Todo o casi todo se conoce de Alfonso, o mejor dicho de Alonso Rodríguez, como así firmaba el propio santo en algunos de los escritos y documentos que han llegado hasta nosotros. Es cierto que aún sigue sin aparecer su partida de bautismo, aquella que pudiera dejar noticia fehaciente de la fecha exacta de su nacimiento, acontecida para unos un 25 de julio de 1531 y para otros en ese mismo día, pero de 1533. Quizá sea ello una búsqueda inútil, porque no fue hasta el Concilio de Trento (1545-1563), en donde se estableció la obligación de llevar los libros parroquiales de bautismo. Precisamente, esta puede haber sido la causa para que se hayan localizado las partidas bautismales de dos de sus hijos y a la vez, la que impida que se pueda encontrar la del santo.
Lo que es seguro es que nació en Segovia y durante algún tiempo vivió en la casa familiar de la plaza de Día Sanz en el barrio del Salvador, como recuerda la cerámica esmaltada que jalona su fachada. Que aunque estudiara en Alcalá de Henares, a Segovia tuvo que regresar para hacerse cargo del negocio de fabricación de paños que regentaba su familia; que en Segovia contrajo matrimonio; que en Segovia nacieron sus hijos y, lo que es peor, en Segovia se arruinó, en Segovia enviudo y en Segovia enterró a sus vástagos. Y cuando se sintió llamado a iniciar la tardía senda de la vocación religiosa, ya con edad de 38 años, una vez que en su alma brotara con efectos retardados el virus inoculado por San Pedro Fabro en su pubertad, de Segovia tuvo que partir, porque los jesuitas instalados en la ciudad, le negaron el acceso a su seminario. Se cumplía así, con tres centurias de adelanto, las predicciones que el periodista/poeta Luis Martín García Marcos incorporaría al himno de la ciudad, en el primer tercio del siglo XX: “Porque, Segovia, como es Castilla, hizo a sus hombres y los gastó”.
Alfonso, abandona Segovia y después de una escala en Valencia, dio con sus huesos, que acabarían siendo, naturalmente huesos de santo, en Palma de Mallorca, con el grado más ínfimo de la jerarquía religiosa, coadjutor y humilde portero en el Colegio de Montesión de la Compañía de Jesús, donde se recubrió del halo de santidad al lema de: “Ya voy Señor”, con que recibía a cuantos pasaban por su portería. Portería que abandonó definitivamente un 31 de octubre de 1617, en que pasó a mejor vida.
Desde entonces, cuántos segovianos no se habrán visto obligados a decir: “Ya nos vamos, Señor”, porque no encontramos en nuestra tierra el pan de la subsistencia que nuestros hijos nos demandan y, que al igual que el santo, han muerto lejos de ella, con la postrera nostalgia de atardeceres dorados, bajo el telón de fondo del Guadarrama amigo, que evocará Antonio Machado.
La celebración del IV centenario de la muerte de San Alfonso Rodríguez, debe servir para divulgar entre nosotros la figura y la obra de uno de nuestros paisanos más ilustres y a la vez menos conocidos por los propios segovianos, al igual que ocurre con el Monasterio de San Antonio el Real, los dos grandes ignorados de nuestro patrimonio religioso y cultural. Pero sobre todo el centenario debe servir también para proclamar a San Alfonso, como santo patrón de los segovianos que al igual que él, tuvieron que dejar la tierra que les vio nacer, a la búsqueda de nuevos horizontes en los que poder dar sentido a su existencia.
Fue Alfonso también, espejo y guía de cuantos acudían a él en busca de piadosos consejos. Sin duda el más significativo de todos ellos fuera San Pedro Claver, el futuro apóstol de los esclavos y que durante su estancia en el Colegio de Montesión, siempre tuvo al santo segoviano como la mayor referencia espiritual, cuyas obras pedía que le leyeran en los últimos momentos de su vida.
Murió Alfonso/Alonso, en olor de santidad, en el Colegio en el que sirviera como humilde portero durante treinta años y desde ese mismo momento se supo que un santo había ascendido al cielo, aunque el camino hacia los altares se prolongaría en el tiempo, enredado entre los vericuetos de la Curia pontificia.
Lo más sorprendente de este itinerario, fue que para alcanzar la santidad apenas ha precisado de milagros. Quizá el mayor de todos ellos puede que haya sido el de auparse a los altares sin necesidad de recurrir, precisamente a los milagros. Así lo reconocieron sus coetáneos, al que de facto proclamaron santo súbito en sus corazones en el mismo momento de su muerte. Buena prueba que la condición de santidad in pectore de Alfonso era ya un clamor popular, la constituye el cuadro de Zurbarán pintado en el año 1630, solo trece años después de su fallecimiento, en que este reputado artista plasma en el lienzo la Visión de Alonso Rodríguez, que se conserva en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, el donde se le representa encendido de amor vivo con la contemplación de la Virgen María y de su Hijo Glorioso y asistido por los ángeles. Poco tiempo después, en el año 1635 se inicia la construcción de una capilla en el Colegio de Montesión, que es sufragada con las limosnas de los habitantes de la isla y que va a ser destinada a guardar en ella el cuerpo del venerable hermano lego.
Durante la conmemoración del IV Centenario de su muerte, hemos tenido conocimiento de un valioso documento del año 1667, aparecido en el Archivo Histórico de Segovia, que la dirección del mismo, muy oportunamente y con un acertado criterio, ha tenido expuesto al público en el patio del Archivo durante todo el mes de octubre de 2017. Se trata de un escrito fechado el día de 1 de junio, redactado en latín y dirigido al Papa Clemente IX (1667-1669) por el Corregimiento de la ciudad de Segovia, solicitando la consagración de este preclaro barón, para que se le incluya en el número de los Santos y que así, pueda ser venerado por el pueblo cristiano. Sin embargo hasta 1760, no efectúa el Papa Clemente XIII (1758-1769), el primer reconocimiento pontificio a las virtudes de Alfonso. Por otro lado, la causa de la beatificación del hermano Alfonso, se vio seriamente afectada por la tortuosa relación en ese tiempo de la Compañía de Jesús con el Papado y que culminaría con la supresión de la Orden por el Papa Clemente XIV (1769-1774).
El proceso de beatificación no se reanudó hasta que en 1816, Pio VII (1800-1823) restablece la Compañía y los jesuitas regresan al colegio de Palma en 1823. El camino ya estaba allanado y así, en 1824, el papa León XII (1823-1829), el día de la fiesta de San Ignacio de Loyola, 31 de julio, se dirige a la iglesia del Gesú de Roma, para celebrarla, juntamente con los jesuitas, y al final de la celebración, anunció que el hermano Alonso Rodríguez sería inscrito en el catálogo de los bienaventurados y así lo hizo poco después, proclamándole beato el día 25 de mayo de 1825; y hay que esperar hasta la subida al solio pontificio de otro León, León XIII (1878-1903), el autor de la primera encíclica social de la iglesia católica (Rerum Novarum), quien con fecha 15 de enero de 1888, promulga el Decreto de Canonización de Alphonso Rodríguez. Este hecho llenó de gozo a la ciudad de Segovia que celebró su subida a los altares con unas extraordinarias fiestas populares, de las que da testimonio el Bando de Alcaldía, que se reproduce en otro apartado de este libro.
No sería oportuno concluir esta semblanza sin antes afrontar la dualidad semántica del personaje. ¿Cómo se llamaba realmente: Alonso o Alfonso? Si acudimos a la etimología, nos encontraremos que ambos nombres significan lo mismo y tienen la misma procedencia lingüística. Es decir se trata de dos variantes del mismo nombre, que tendría su origen en el nominativo Adelfuns de la lengua germánica, integrado por adel, que significa noble y funs que es el que está dispuesto y preparado, y por extensión sería el noble siempre listo y dispuesto, especialmente para combatir. Por lo tanto desde este punto de vista resulta indiferente nombrarle de una u otra forma. Es cierto que todas los documentos que han llegado hasta nosotros firmados y en particular los firmados por el santo, siempre aparece Alonso, como se puede comprobar en el contrato de arrendamiento de una tina, fechado en Segovia el día 10 de enero de 1560 y que también se recoge en esta obra. Pero también lo es, que en decreto de canonización del Papa León XIII del mes de enero de 1888, a quien se proclama santo es a Alfonsus (en latín).
A la vista de todo lo dicho y considerando que ambos nombres tienen la misma procedencia y significan los mismo, una solución salomónica podría ser la de nombrarle como Alonso, cuando únicamente hagamos referencia a la persona y San Alfonso, cuando nombremos al santo.
Jesús Fuentetaja Sanz
«San Alfonso Rodríguez. El santo de lo cotidiano»
