Amarás
20261025 Domingo XXX T. Ordinario. ¿Qué he de hacer en cada momento? Por un lado, podemos pensar que nos sería muy fácil vivir si alguien nos dijera en cada momento qué tenemos que hacer, qué es lo bueno y lo malo; pero, por otro lado, también creo que sería tremendamente asfixiante, una verdadera falta de libertad si alguien externo a nosotros nos fuera guiando continuamente. Sería una total alienación.
En la legislación judía del tiempo de Jesús, la Ley de Dios había sido desarrollada en una inmensa multiplicidad de normas, preceptos y prohibiciones que tocaban todos los aspectos de la vida de una persona. Hacia el siglo III, estos fueron sistematizados en 613 preceptos: 248 obligaciones y 365 prohibiciones. Se entiende que no era fácil para cualquier judío conocerlos todos y tenerlos constantemente presentes. Además, estos preceptos y prohibiciones se cruzaban, creando un entramado que hacía muy difícil saber qué hacer en determinados momentos. Por eso no es de extrañar que las escuelas de los rabinos se dedicaran a desarrollar categorías y principios para ordenar esos preceptos y enseñar a la gente qué hacer o no hacer en cada momento.
Esto nos explica la dificultad de la prueba que un doctor de la Ley puso a Jesús en aquella ocasión en la que le preguntó: «¿Cuál es el mandamiento principal de la ley?». La respuesta del Maestro es sencilla. Al mismo tiempo que nos marca una línea clara de definición sobre el bien y el mal, nos deja una gran libertad de acción. La respuesta es: «Amarás». «Amarás al Señor, tú Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con toda tu mente» y «amarás a tu prójimo como a ti mismo». Pero ante esto nos podría surgir otra pregunta: ¿Y quién nos enseñará a amar?
A principios de este mes, el papa León reunió en Roma a los presidentes de todas las Conferencias Episcopales del mundo, junto con familias de diversos países para reflexionar precisamente sobre esto. Se trataba de recoger el camino hecho en la Iglesia acompañando a las familias en los últimos diez años, los pasados desde la publicación de la exhortación del papa Francisco Amoris Laetitia. En la homilía de la misa final de este encuentro (que tuvo que ser leída por el Card. Tagle, ya que el Papa estaba a punto de ser operado) León XIV nos decía sobre el matrimonio que «aprender a amar a alguien no es algo que se improvisa, ni puede ser objeto de un breve curso previo a la celebración del matrimonio. (…) En realidad, cada persona se prepara al matrimonio desde su nacimiento». La familia es, por tanto, «la primera escuela del afecto».
Esta proposición es fundamental, puesto que, leída a la inversa nos explica que una de las razones de la crisis en la capacidad de amar la tenemos en la descomposición de la familia. No quiero con esto minusvalorar la dificultad que muchas veces puede suponer permanecer fielmente en una unión que no es lo que uno esperaba y que, muchas veces implica un gran sufrimiento de incomunicación y falta de proyecto común. También el papa León hizo referencia a esto en su discurso de apertura de estas jornadas, poniendo la mirada en la fragilidad. Esta, dice, «merece una atención especial». «La experiencia de la fragilidad nos lleva a preguntarnos si somos capaces de mantenernos unidos cuando la vida ya no corresponde con los que habíamos esperado, y si podemos reconocer la obra de la gracia incluso en situaciones marcadas por las limitaciones, heridas y el aparente fracaso». La pregunta de fondo es: ¿se puede seguir amando en medio de las pruebas? ¿Hasta qué punto es posible restaurar la unidad y la comunión cuando la fragilidad se hace presente?
Es aquí el momento de volver a la respuesta de Jesús. Él no habla de algo teórico, sino de un amor que él mismo nos da. Un amor que no teme la fragilidad y que cuida con infinita paciencia y ternura para que la verdad de las heridas vaya saliendo y se pueda recuperar la capacidad de amar. La familia es la célula básica de nuestra sociedad; es la escuela de los afectos donde aprendemos a amar. Es un tesoro que hemos de cuidar entre todos.
+Jesús Vidal
Obispo de Segovia